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Kate Winslet cuenta cómo compuso a la heroína descuidada y triste de Mare of Easttown

A los 45 años y vía Zoom, dio detalles del profundo trabajo de composición de esta mujer policía atravesada por el dolor: 'En ella hay cierto desaliño y una dejadez'. La serie está disponible en HBO Go. Kate confiesa lo que se robó de 'Titanic'.

Si hay una historia típica de la Ciudad del Amor Fraternal es ésta: en 2015, cuando investigadores canadienses crearon un robot del tamaño de un chico que hacía dedo y tenía una gran sonrisa y botas de lluvia amarillas, el robotito atravesó Europa y recorrió la mitad de la costa este de EE.UU. charlando de manera amistosa con todo aquel con quien se topara.

Entonces llegó a Filadelfia, donde rápidamente le arrancaron los miembros y dejaron tirado en un callejón.

La prima no querida de Boston y Nueva York a menudo es pasada por alto por Hollywood. El acento es tan difícil de imitar que la mayoría de los actores no quiere saber nada de él. Por eso es curioso que hiciera falta una británica de voz elegante, cutis de marfil y alegre disposición para que cayera como paracaidista en los suburbios de Filadelfia y diera en el clavo con el aspecto, el sonido y la actitud picante de los habitantes del Condado de Delaware, o Delco, como se lo conoce.

Trabajao consagratorio: Winslet interpreta a una mujer devastada, que no se deja querer.

Trabajao consagratorio: Winslet interpreta a una mujer devastada, que no se deja querer.

Kate Winslet se emociona al hablar del final de su serie de HBO, Mare of Easttown, que tuvo su propia sátira en Saturday Night Live. Y que ahora está disponible, completa, en el catálogo de HBO Go.

Winslet ha dicho que es difícil para un actor saber qué cautivará al público mientras está filmando, que a veces uno piensa que está haciendo un buen trabajo y la película resulta floja.

Mare Sheehan, su personaje, es cualquier cosa menos floja. La detective de Policía vive en una nube de humo de vapeo, camisas de franela, evasivas, cervezas y chupitos de whisky ("una abuela muy sexy”, como le dice el personaje de Guy Pierce, que discute con una madre  a la que le gusta beber Manhattans).

Winslet dijo que le impresiona cómo el público se ha “enamorado de esta mujer con grandes defectos, caótica, quebrada, fragmentada y difícil. Amé sus marcas y cicatrices y sus errores, y el hecho de que no tiene un interruptor de desconexión ni un botón de stop. Sólo conoce el ‘Vamos’”.

“No sólo tuve que esconderme totalmente en el personaje, sino que también debí ocultar la historia, guardar el secreto”, dijo. “Lo mantuve oculto desde 2018, cuando leí el guión por primera vez. Mi tarea era llevarlos en este viaje horrendo y rezarle a Dios para que estuvieran preparados para subir al desván conmigo al final. Fue una agonía. Ven que todavía estoy…”.

Parece que fuera a llorar –algo que jamás permitiría que hiciera Mare-, después se recompone y larga una de sus frecuentes y alegres palabrotas: “No puedo manejarlo. Es absurdo”.

Winslet contó que, para darle forma a Mare, hizo un largo trabajo de campo. E indagó en el tránsito de los duelos.

Winslet contó que, para darle forma a Mare, hizo un largo trabajo de campo. E indagó en el tránsito de los duelos.

Jeans feos y lomitos con queso

La serie es una historia de misterio sobre un asesinato que toca muchos temas: la pena, la crisis de los opioides, la vida en un pueblo. Winslet, madre de tres hijos, lo ve desde esta perspectiva: “Trata sobre madres que protegen a sus hijos a cualquier costo, y los extremos a los que llega un padre para proteger a sus hijos”, señaló. Sobre el giro de la trama al final, agrega: “Ay, Dios, es increíble, es desgarrador”.

Tras la fachada de Mare, explicó, “hay una mujer que está instalada en un dolor por su hijo que no ha procesado y, cuando lo comparte, cuando habla sobre él con una terapeuta, se quiebra. No quiere afecto. No quiere ser amada. Y no quiere que la cuiden porque, si tiene que experimentar esas cosas, se vuelve vulnerable y, si se siente vulnerable, ya no puede ser fuerte y no puede seguir”.

Winslet es famosa por lo que un productor denominó una “ética de trabajo demencial”. Elabora complicadas historias pasadas para sus personajes y dijo haberse preparado más para Mare que para cualquier otro papel de su vida.

Habló por Zoom desde su casa de la costa sur de Inglaterra, acurrucada y descalza, con su melena rubia más brillante que la de Mare. Llevaba una vieja remera blanca, un par de collares de oro y unos pantalones deportivos negros.

A menudo, la actriz se queda con algo de las filmaciones, y movió la cámara para mostrar el cartel de la comisaría de Easttown que ha colgado en la pared. También guardó la campera y la insignia de policía de Mare.

Apenas terminó

Apenas terminó "Mare of Easttown" en el cable, Kate empezó a hablar de una posible segunda temporada.

Últimamente recuerda su primer papel de éxito como otra chica de Philly fuerte, pero de más alcurnia: Rose DeWitt Bukater. “Es como una repetición de Titanic”, dijo con una risita.

“Otra vez estoy en el costado de los autobuses y la gente nuevamente se codea y me señala y susurra”. Hace poco, cuando estaba paseando en bicicleta en Inglaterra, una mujer corrió hacia ella para acariciarle el brazo y contarle todas sus teorías sobre quién era el asesino.

Winslet dice saber que la gente se pregunta: “Mi Dios, ¿cómo puede ser que se preste a estar tan poco glamorosa?”. Cuando Craig Zobel, el director, le aseguró que cortaría “una parte gordita de panza” en su escena de sexo con Guy Pearce, ella le dijo: “¡Ni te atrevas!”.

También devolvió el afiche de promoción del programa dos veces porque estaba demasiado retocado. “Me decían: ‘Kate, en serio, no podés’. Y yo les contestaba: ‘Chicos, sé cuántas arrugas tengo al costado del ojo, por favor vuelvan a ponerlas’”.

Dice que se alarmó cuando vio un primer corte en el que su piel habitualmente luminosa se veía demasiado bien. “Tratamos de iluminarla de modo que no se viera tan bien”, explicó.

Luego continuó: “Espero que el interpretar a Mare como una mujer de mediana edad (cumpliré 46 años en octubre) sea la razón por la que la gente se identificó tanto con el personaje, porque claramente no hay filtros. Es una mujer que funciona perfectamente y tiene defectos, con un cuerpo y una cara que se mueven de un modo adecuado para su edad y su vida, y el lugar de donde viene. Creo que eso es algo que nos está faltando un poco".

La miniserie de HBO no da respiro: va de punta a punta por todo el arco emocional.

La miniserie de HBO no da respiro: va de punta a punta por todo el arco emocional.

“En el primer episodio, ella tiene sexo en un sillón. Le dije a mi marido: ‘¿Está bien eso? ¿Está bien interpretar a una mujer madura que es abuela y no acostumbra tener aventuras de una noche?.’ Él me dijo: ‘Kate, está muy bien. Dejala que lo haga’”.

En momentos de duda, se torturaba a sí misma y al director asistente preguntándose qué harían otras actrices –“tres personas reales me rondaban en la cabeza, no voy a nombrarlas”– que podrían haber actuado mejor.

La diseñadora de vestuario hizo un operativo de reconocimiento en estaciones de servicio para inspirarse para las camisas de franela, las remeras baratas, los buzos y los “jeans feos” de Winslet, dijo la actriz.

“Cada vez que encontrábamos algo poco sentador”, recordó Winslet, “saltábamos de alegría: ‘¡Sí! Esto nos lo ponemos’”.

Dejaba la ropa apilada sobre el piso del remolque después de filmar “y quedaba ahí hecha una bola arrugada toda la noche. No lavábamos ni secábamos ni colgábamos la ropa. Jamás”.

Le rellenaron las cejas para darle un aspecto más pesado a la cara y dejaron las manchas de sol y las imperfecciones. “Estamos muy acostumbrados a ver que todo eso se retoque”, dijo.

Winslet quería que Mare reflejara las cargas que llevaba, una “pesadez” física y emocional. Pidió prestada una cinta para correr para ejercitarse de noche y hacer que sus muslos fueran más musculosos. “En ella hay cierto desaliño y una dejadez en la forma de sentarse y caminar, y en el porte”, explicó: “Su postura corporal es totalmente distinta de la mía. Yo me paro muy derecha”.

En una escena típica de Mare, llega a su casa y engulle un lomito con queso que le ha comprado su madre, sin sacarse la campera ni apoyar los archivos policiales que acarrea.

“Claramente es una mujer que no cocina, a la que no le importa lo que se lleva a la boca, que probablemente también se olvida de comer. Así que, cuando come, está tan hambrienta que no le importa qué es lo que está tragando”, dijo.

El padre de Winslet, Roger, también actor, la ayudó con esto. “Mi papá me recuerda mucho a Mare, para ser sincera. Me inspiré levemente en él”, dijo. “Básicamente, él se mueve como Mare y come como Mare. Bueno, se llena la boca para comer. Todo el tiempo le decimos: ‘¡Papá!’ Se va a poner furioso cuando sepa que dije esto”.

De visita en los baldíos

Y, sin embargo, Winslet, que es vegetariana, podía meterse en el personaje hasta cierto punto. Confesó tímidamente un sacrilegio para Filadelfia: los sándwiches del programa no contenían carne ni -¡pecado!- cebolla.

“Me sentí muy mal porque sé que la cebolla es una parte muy importante del sándwich local”, dijo, “pero, como teníamos tantas horas de filmación con toda esa comida, no era justo para los técnicos tener esa cebolla olorosa en nuestro diminuto set durante todo el día”.

Pese a los sándwiches falsos, los habitantes locales están encantados con la metamorfosis de Winslet. Incluso le pusieron el nombre de Mare a uno de los sándwiches típicos del lugar.

Winslet dijo que tuvo que modificar el modo en que se movían los músculos de su cara –a menudo en temperaturas heladas- para imitar el dialecto de Filadelfia, en el que se alargan determinadas vocales y se relajan las consonantes.

“Cuando has hecho armenio-polaco y alemán”, dijo, refiriéndose a sus acentos en Steve Jobs y su papel de nazi premiado con un Oscar en El lector, “pensás: ‘El Condado de Delaware, ah, no habrá problema. La vocal suena un poquito diferente, pero no habrá problema’. Y la verdad es que fue muy difícil”.

Sin embargo, dominar el sonido no fue la parte más complicada. Ponerse en los zapatos de una madre que cría a un hijo con graves problemas mentales, como había hecho Mare, sí lo era (Kevin, el hijo de Mare, había luchado con la depresión y la adicción antes de quitarse la vida).

Winslet se reunió con padres que habían pasado por eso y trabajó con un terapeuta especializado en duelo.

“Hay un momento”, recordó, “en el que la terapeuta le pregunta a Mare: ‘¿Le tenías miedo?’ y ella sólo dice: ‘A veces’. Reconocimiento que a Mare le cuesta muchísimo expresar en voz alta: ‘Mi hijo me daba miedo’".

Para entender cabalmente la epidemia de opioides, cómo sus tentáculos pueden envolver a un lugar como Easttown, Winslet fue a lo que los habitantes de Filadelfia denominan “los baldíos”: el barrio de Kensington al norte de Filadelfia y sus mercados de droga a cielo abierto. “Íbamos en un auto encubierto y dábamos vueltas”, contó.

“Recuerdo haber visto, cosa que me rompió el corazón, a un hombre con una cara muy hermosa y barba. Se podía ver que había un alma en su interior. Tenía la pierna derecha amputada de la rodilla para abajo y se estaba inyectando entre los dedos del otro pie", compartió en el Zoom.

¿Cómo veía una británica el corazón negro de la crisis de opioides estadounidense? “Tengo que ser sincera”, dijo, “ya me dejó pasmada que no hubiera más redes de apoyo para ayudar a la gente. En este país, decididamente, tenemos mejores redes de apoyo para las personas que están en crisis, realmente las tenemos”.

Militante de las caras con arrugas

Winslet suele advertir a los actores jóvenes que no confundan la fama que tienen en las redes sociales con el duro trabajo de actuar.

“He oído decir, dos veces, que se eligió a determinados actores para un papel porque tenían muchos seguidores”, dijo. “De hecho, he oído decir: ‘Ella no es la actriz que queríamos elegir, pero tiene más seguidores’. Casi no sé qué decir. Es muy triste y algo totalmente equivocado. Creo que el peligro ahora no sólo es para los actores jóvenes, sino también para los jóvenes en general. Creo que esto hace que estés menos presente en la vida real. Todos se la pasan sacando fotos de la comida y de sí mismos con filtros”.

Acercó la cara a la cámara y destacó la falta de filtros con una palabrota.

Y se sinceró: “Lo que me preocupa es que las caras son hermosas. Las caras que cambian, que se mueven, son caras hermosas, pero hemos dejado de aprender a amar esas caras porque ahora las cubrimos con filtros debido a las redes sociales, y cualquiera puede fotoshopearse y retocarse. En general, diría que me da pena esta generación porque no veo que vaya a detenerse, no veo ni siento que vaya a cambiar”.

La actriz es tan famosa por desvestirse en las películas que su perfil en IMDB dice que su marca característica es su “voluptuosa figura”. Pero ella sostiene que las escenas de desnudo quizá hayan quedado en el pasado.

“Creo que mis días de hacer desnudos están un poquito contados”, dijo. “Ya no me siento tan cómoda haciéndolos. No es una cuestión de edad, en realidad. Llega un momento en que la gente va a decir: ‘Oh, ahí va otra vez’”.

Winslet tiene una hija, Mia, de 20 años, con su primer marido, Jim Threapleton, director al que conoció en el set de Hideous Kinky. Tiene un hijo, Joe, de 17 años, con Sam Mendes, su segundo marido. Y es madre de Bear, de 7 años, con su esposo actual, que ha vuelto a usar su nombre original, Edward Abel Smith, después de utilizar el seudónimo Ned Rocknroll.

“Agregó ‘Winslet’ como otro segundo nombre simplemente porque los chicos tienen Winslet”, dijo la actriz. “Cuando viajamos juntos, tener todos el mismo nombre en el pasaporte facilita la vida”.

“Es un papá supersexy, sobrehumano, que es amo de casa”, dijo de su marido. “Nos cuida, especialmente a mí. Hace un rato le dije: ‘Neddy, ¿podés hacerme un favor?’. Sólo dijo: ‘Lo que quieras’”.

"Es un compañero de vida extraordinario”, dijo. “Tengo mucha suerte. Pese a tener una grave dislexia, es genial para tomarme la letra. Le cuesta mucho leer en voz alta, pero igual lo hace”.

Winslet creció en Reading, oeste de Londres, en una casa modesta y trabajó cortando fiambre en un almacén cuando era joven. “Vengo de una comunidad chiquita, no muy distinta de Easttown, en el sentido de que las paredes eran de papel”, dijo. “Uno podía oír a los vecinos pelear a través de la pared. Podía oír las granadas verbales que se tiraban uno a otro”.

Dijo que su padre la había llamado para decirle que le había gustado mucho un episodio de Mare y después agregó: 'Pero ¿sabés qué, bebé? No descanses en los laureles. Sos sólo tan buena como tu último trabajo'.

Confirma o niega
Leonardo DiCaprio y Kate Winslet tejieron un buen vínculo cuando, hace 23 años, protagonizaron

Leonardo DiCaprio y Kate Winslet tejieron un buen vínculo cuando, hace 23 años, protagonizaron "Titanic".

-Bob Iger te contactó para hacer “Titanic II” para Disney+.

-No, nunca lo hizo y yo no lo haría.

-Te llevaste algunas cosas del set de “Titanic” antes de saltar del barco.

-Hubo gente que se llevó las tazas y los platos de la White Star Line. Yo fui buena. Sí, me llevé los aros de Rose, pero perdí uno en algún lugar.

-Como Mare, sos muy boca sucia en la vida real.

-(Riendo) Es verdad, sí.

-No podés dejar de leer sobre Ben Affleck y Jennifer Lopez.

-¿Qué? ¡No! Nunca he leído nada sobre Jennifer en mi vida. ¿Qué son estas preguntas?

-Pusiste tu Oscar en la parte de atrás del inodoro.

-En realidad, no sé dónde está el Oscar en este momento. Posiblemente esté en el dormitorio de mi hijo. Pero sí, estuvo largo tiempo en la parte de atrás del inodoro.

-Viviste diez años en Nueva York y ni una vez fuiste a Filadelfia.

-Es verdad.

-Este papel es el primero en el que tomás un arma y no te gustó.

-Cierto.

-En “Romance & Cigarettes”, de John Turturro, simulaste tener sexo con James Gandolfini rebotando con una pelota para ejercicios.

-Me había roto todos los ligamentos del lado izquierdo del pie. Estaba amamantando a mi hijo. Mientras rebotaba con esa pelota, en realidad rebotaba usando un solo pie y con la pierna en un yeso, improvisando a las 3 de la mañana. Estábamos descompuestos de risa. Dios mío, amé tanto a Jimmy Gandolfini. Estuvo maravilloso, tan inseguro y tan sincero.

-Guy Pearce lava las latas en el lavaplatos antes de ponerlas en el tambor de reciclado.

-Es verdad.

Fuente: The New York Times

Traducción: Elisa Carnelli

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