Crítica de "Madame Web": la desastrosa incursión de Marvel en la ...

21 día atrás
Madame Web

viernes 21 de junio de 2024

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad” es, sin lugar a dudas, una de las frases más famosas e icónicas de los cómics. Si la transportamos a nuestro medio audiovisual, podríamos adaptarla como: “Una buena adaptación conlleva que la película prevalezca sobre el material original”. No es compatible adaptar cualquier tipo de material, ya sea literario o gráfico, si para hacerlo debemos esperar que la audiencia visite dicho material, sea cual sea su formato. Esta discusión es milenaria y se puede aplicar a miles de productos audiovisuales, desde las primeras películas de monstruos como Nosferatu (1922) y Frankenstein (1931) hasta el tedioso y agotador concepto de los universos cinematográficos.

Como todo en la vida, hay buenos y malos ejemplos. Si bien algunas películas y series han estado a la altura (e incluso han superado) su material original, como la trilogía de El señor de los anillos basada en la saga de libros escritos por J.R.R. Tolkien, Pulp Fiction, basada en novelas y revistas impresas en papel barato (el llamado "pulp" por los impresores), dedicadas a narrar historias de crimen y misterio que enloquecían a Tarantino, o las primeras temporadas de The Walking Dead, basadas en los cómics de Robert Kirkman (entre otros), la gran mayoría de las producciones se encuentran muy por debajo de la calidad de sus cimientos. Esto es decir poco de Madame Web (2024), que lleva este concepto a un extremo que solo puede generar vergüenza ajena.

No es la primera vez que Marvel Studios nos decepciona con semejante tomada de pelo en su larga historia de basura cinematográfica. Hace años que perdió ese “toque” que lo volvió adictivo para los fanáticos de sus personajes e historias. Pero es preocupante pensar que alguien, al menos una persona, haya visto el producto final que su directora, S. J. Clarkson, quien solo tiene en su haber una película para televisión llamada Toast (2010), haya permitido que esta llegue a las salas de todo el mundo. Ya no sé si pasa por un tema de avaricia o necesidad de vender, poniendo como prioridad la cantidad de cintas por encima de su calidad, o simplemente es una obsesión de querer sacarle jugo a cada personaje mediocre y sin sentido que puedan tener en sus páginas.

La película es desastrosa, visualmente horripilante, con un manejo de cámara que intenta emular las páginas de un cómic pero se queda en un trabajo burdo y tosco. La historia peca de querer abarcar mucho, presentando una paleta de personajes sin gusto, muy pobremente llevados adelante por sus protagonistas, ninguno de los cuales destaca ni supera la monotonía actoral. Es verdaderamente difícil encontrar algo que se pueda destacar de la cinta, donde ni siquiera su presupuesto (digno de una película de estudio grande) puede maquillar las falencias visuales y de efectos especiales que tiene.

Durante sus casi dos horas de duración, vemos una narrativa forzada, un guión incoherente y ridículo, justificaciones paupérrimas y lo que seguramente sea uno de los peores personajes escritos desde el comienzo del cine de superhéroes de este siglo, diría que incluso superando al antagonista de Morbius (2022), película dentro del mismo universo.

Si bien no es ninguna novedad que el cine de superhéroes murió con “Iron Man” en Vengadores: Endgame (Avengers: Endgame, 2019), aunque improbable, película tras película Marvel (y, por consiguiente, Disney) nos demuestra que siempre hay lugar para una peor película.

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